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Por Elena Nieves / 2003

Prólogo exposición Pinturas  de Alberto Méndez, La Casona de los Olivera, Buenos Aires , 2003

 

FOTOGRAMAS DE UNA VISIÓN

Alberto Méndez es un pintor. Y nos muestra que la pintura está viva.

El esmalte sintético es el material sobre el que acciona su voluntad, lo dirige y la pintura se expande, él la deja ser y la arrastra y la frena, y arranca de nuevo y de pronto su dirección es interrumpida por otra y se mezclan. Sí, así parece, la pintura está en actividad.

Alberto Méndez es a pesar de tanto movimiento, un pintor austero. Se vale de pocos colores principalmente el blanco, el negro y el rojo, algún verde o azul esporádico. Y las ortogonales dominan muchas veces cada cuadro, y los cuadros-cuadrados se suman unos a otros para componer un todo. En una sintaxis puramente visual, se ordenan como mosaicos, pero sin implicancias conceptuales más allá del puro placer de la mirada. Como mirar un paisaje a través de una ventana cuadrada, viajando en tren o en auto. Fotogramas de una visión arrasada por la velocidad. Un barrido de cámara de un ojo que selecciona cada fragmento. Y cada fragmento es un placer que nos regala.

Alguien dijo que el paisaje fue inventado por la pintura, que la mirada del pintor hizo del paisaje un modo de ver y de discernir el horizonte. Alberto Méndez vislumbra con certeza el horizonte de su pintura.